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Dolor anal

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Este contenido ha sido creado en inglés originalmente. Puede encontrar la versión original aquí.

El nombre médico que hace referencia al dolor en la zona del ano y el recto (región perianal) es proctalgia.

¿Cuál es la causa del dolor anal?

Causas frecuentes del dolor anal

Fisuras anales

Una fisura anal es un pequeño desgarro en la piel del ano que puede haber sido causado por una deposición grande o dura.

Entre los síntomas de las fisuras anales están:

  • un dolor intenso y punzante al defecar
  • un dolor ardiente o persistente que dura varias horas después de defecar
  • sangrado rectal: podría apreciar un poco de sangre en el papel higiénico después de limpiarse

Las fisuras anales pueden ser muy dolorosas, pero la mayoría se curan solas en unas semanas. Puede resultar de utilidad ingerir más fibra, beber muchos líquidos y tomar algún laxante o analgésico que no necesiten receta.

Si el dolor persiste, es posible que necesite una pomada especial para relajar los músculos del esfinter anal (un anillo de músculo alrededor del ano). A veces, es necesario operar para que la fisura se cure.

Hemorroides (almorranas)

Las hemorroides (almorranas) son vasos sanguíneos dilatados e inflamados en la parte inferior del recto, ya sea por dentro o alrededor. Se cree que muchas veces se producen por el esfuerzo excesivo a la hora de defecar, cuando se padece estreñimiento crónico.

En muchos casos, las hemorroides no presentan síntomas. Algunos de los síntomas, cuando sí los presentan, son:

  • sangrado después de hacer caca
  • picor en la zona anal
  • sensación de tener un bulto en el ano o alrededor
  • molestias y enrojecimiento alrededor del ano
  • dolor anal, si hay falta de riego en la hemorroide porque la circulación se bloquee o se interrumpa, por ejemplo, con un coágulo

Los síntomas suelen desaparecer al cabo de unos días. Puede resultar de utilidad ingerir más fibra, beber muchos líquidos y tomar algún laxante o analgésico que no necesiten receta.

Si un coágulo ha bloqueado la circulación y la hemorroide no tiene suficiente riego, se puede eliminar mediante una sencilla intervención con anestesia local (que insensibiliza la zona).

Fístulas y abscesos anales

Una fístula anal es un pequeño túnel que comunica el final del intestino y la piel próxima al ano. Por lo general, se produce por una infección en las inmediaciones del ano de la que se forma una acumulación de pus (un absceso).

Entre otros, los síntomas de una fístula o de un absceso anal son:

  • un dolor palpitante y continuo que puede empeorar al sentarse
  • irritación de la piel que rodea al ano
  • expulsar pus o sangre junto con las heces
  • hinchazón y enrojecimiento alrededor del ano
  • temperatura alta (fiebre)

Es posible que, si su médico lo detecta pronto, le recete antibióticos para el absceso. Si no remite, es posible que haya que drenarlo en el hospital, posiblemente con anestesia general (con la que le duermen).

Si padece una fístula, lo más probable es que necesite que le operen porque rara vez se curan por sí mismas.

Causas menos frecuentes de dolor anal

Entre las causas menos frecuentes del dolor anal están:

  • proctalgia fugaz: una dolencia que causa episodios de dolor anal repentino e intenso que cada vez duran algunos minutos; los medicamentos para relajar los músculos de la pelvis pueden ser útiles
  • síndrome miofascial del músculo elevador del ano: una sensación de dolor o presión dentro y alrededor del ano que puede ser constante o presentarse en episodios que duran horas o días; el tratamiento para relajar los músculos de la pelvis puede ser útil
  • enfermedades inflamatorias del intestino como la enfermedad de Crohn: otros de los síntomas que las acompañan pueden ser retortijones, diarrea con sangre o pérdida de peso; Hay algunos tratamientos disponibles para aliviar los síntomas
  • infecciones, como las fúngicas o las de transmisión sexual (ETS) transmitidas por vía rectal
  • problemas relacionados con los huesos, como la coccigodinia (dolor en el coxis) o los dolores causados por artritis o tumores óseos y que se extienden desde la parte baja de la espalda, la pelvis o las caderas
  • problemas de las vías urinarias, como la prostatitis (inflamación o infección de la próstata)
  • cáncer de ano o de la zona inferior del recto: puede tener síntomas similares a los de las hemorroides y las fisuras anales, pero es mucho menos frecuente

¿Cuándo consultar al médico?

Muchas causas frecuentes de dolor anal mejorarán con tratamientos de autocuidado sencillos, por lo que no siempre es necesario consultar a su médico.

Pero es aconsejable que consulte a su médico si:

  • su dolor es intenso
  • su dolor no mejora al cabo de unos días
  • también presenta sangrado rectal

No se avergüence: el dolor anal es un problema frecuente y su médico está acostumbrado a tratarlo. Intentará averiguar cuál es la causa del problema y le aconsejará sobre el tratamiento.

Es posible que le pida ver la zona y puede que le tenga que realizar un tacto rectal (que consiste en introducir suavemente un dedo enguantado en el recto) para comprobar si hay anomalías.

Si no encuentra la causa en ese momento, puede que le tenga que derivar a un especialista para que le aconseje y realice más pruebas.

Traducción del contenido original de la NHS porImage of Healthily logo
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