8th October, 201910 min read

Cómo hacer frente al trauma infantil: Guía para padres

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Este contenido ha sido creado en inglés originalmente. Puede encontrar la versión original aquí.

¿Qué es el trauma infantil?

Un niño puede quedar traumatizado tras estar expuesto a sucesos o entornos especialmente aterradores, peligrosos, perturbadores, violentos o que pongan en peligro su vida.

Estas experiencias pueden provocar un estrés traumático que puede minar la sensación de seguridad y estabilidad del niño e influir en su forma de pensar y comportarse.

Es posible que el niño sufra secuelas mucho después de lo ocurrido y que experimente:

  • emociones fuertes como el terror, la impotencia y el miedo
  • problemas fisiológicos como palpitaciones, vómitos o dificultad para controlar la orina o las heces

Los niños pueden verse afectados por muchos tipos de trauma, entre otros:

  • acoso escolar
  • violencia en la comunidad
  • trauma complejo
  • desastres naturales
  • violencia de pareja
  • maltrato físico
  • trauma médico
  • trauma por ser refugiado
  • abuso sexual
  • terrorismo y violencia
  • duelo traumático

En este artículo, encontrará consejos sobre cómo ayudar a su hijo tras un suceso traumático.

Algunos niños corren un mayor riesgo de sufrir estrés traumático que otros. Le ayudamos a reconocer las formas poco saludables de hacer frente al trauma para que pueda buscar ayuda profesional para su hijo si es necesario.

¿Cuáles son los síntomas del trauma infantil?

Aunque la respuesta de un niño ante un suceso traumático puede depender de numerosos factores, como orientación general, esté atento a los siguientes síntomas (en función de la edad).

Los niños de 0 a 5 años pueden:

  • mostrar signos de miedo
  • sufrir una regresión a comportamientos propios de niños más pequeños (como chuparse el dedo o mojar la cama)
  • mostrar un apego excesivo por sus padres o cuidadores
  • gritar, llorar o gimotear
  • moverse sin rumbo
  • dejar de moverse

Los niños de 6 a 11 años pueden:

  • perder el interés por actividades que antes les gustaban
  • distanciarse de amigos y familiares
  • tener dificultades en la escuela y con los deberes
  • adoptar comportamientos disruptivos
  • volverse irritables o enfadarse
  • tener sentimiento de culpa o estar deprimidos por el suceso traumático
  • decir tener síntomas de problemas físicos

Los adolescentes de 12 a 17 años pueden:

  • volverse problemáticos, destructivos o irrespetuosos
  • perder el interés por sus aficiones o actividades
  • abusar de las drogas o el alcohol
  • tener sentimiento de culpa, estar deprimidos o sentirse aislados
  • pensar en suicidarse
  • tratar de evitar todo los que les recuerde al suceso traumático.
  • tener problemas para dormir o pesadillas relacionadas con el suceso
  • decir tener síntomas de problemas físicos
  • recordar involuntariamente el suceso (tener «flashbacks»)

A veces, los niños tienen una reacción tardía al trauma, aunque parezcan estar bien justo después de que ocurra. Esta puede darse días, semanas o meses más tarde.

Aunque la falta de reacción puede indicar que el niño lo está sobrellevando bien, esté atento a cualquier síntoma preocupante en los meses siguientes.

Cuándo preocuparse por el trauma de su hijo

Es normal que su hijo experimente sentimientos negativos después de un suceso traumático, pero deberían ir mejorando con el tiempo. Si un niño sufre un trauma más grave, los síntomas pueden persistir y empezar a afectarle en su vida diaria. Si este es su caso, puede que sea el momento de acudir a un profesional de salud mental. Si le preocupa que su hijo pueda estar siendo víctima de maltrato, es importante que pida ayuda urgentemente.

Además, plantéese buscar ayuda profesional para su hijo si:

  • tiene dificultades en la escuela
  • tiene recuerdos recurrentes, pesadillas o flashbacks de un suceso traumático
  • se queja de problemas como dolores de cabeza o de estómago
  • tiene problemas para dormir
  • le resulta más difícil interactuar con sus seres queridos
  • piensa en suicidarse
  • evita cada vez más cualquier cosa que le recuerde al trauma

Después del trauma

Las consecuencias de un suceso traumático pueden ser tan difíciles para el niño como la crisis en sí. Es posible que tenga que adaptarse a grandes cambios, como acostumbrarse a vivir con una discapacidad, mudarse a una nueva casa o cambiar de colegio.

Además, cualquier cosa que le recuerde al trauma puede provocar una fuerte reacción emocional. Incluso el aniversario del suceso puede ser suficiente para evocar sentimientos de tristeza o miedo. Aprender a reconocer la reacción del niño ante el trauma le ayudará a comprender por qué su estado de ánimo y su comportamiento pueden cambiar después de lo ocurrido.

Gestionar los efectos de un suceso traumático de forma positiva y constructiva puede ser fundamental para la recuperación del niño.

Factores que aumentan el riesgo de trauma

Hay numerosos factores que pueden ser decisivos para determinar si un niño queda traumatizado o no por un suceso. Por ejemplo, puede que un niño sea más susceptible si tiene antecedentes de trauma. Otros factores que pueden influir incluyen:

  • la cercanía del niño al suceso (por ejemplo, si estuvo presente en el suceso o si lo vio por la televisión)
  • la gravedad del suceso (por ejemplo, de qué gravedad resultó herida la víctima)
  • la reacción de su familia (por ejemplo, si sus padres o cuidadores le creyeron)

Factores que ayudan a prevenir el trauma

Los «factores protectores» son rasgos o recursos que posee un niño o su red de apoyo que lo preparan mejor para enfrentarse a las experiencias negativas. Los modelos adultos positivos, una comunidad que lo apoye y una autoestima saludable son algunos ejemplos de factores protectores.

Si un niño dispone de muchos factores protectores, es posible que se recupere mejor de una circunstancia traumática.

Consejos para ayudar al niño a sobrellevar el trauma

No lo exponga a contenido perturbador

Un niño puede quedar traumatizado si es bombardeado por contenido multimedia perturbador (como noticias o publicaciones de redes sociales), sobre todo si ha sufrido una tragedia. Para limitar los contenidos a los que está expuesto su hijo, utilice el control parental en todos los dispositivo que use el niño.

Siempre puede alejar a su hijo del contenido multimedia, aunque no esté directamente relacionado con un suceso traumático, si nota que este le afecta.

Interactúe con su hijo

El tiempo que pasa con su hijo puede jugar un papel fundamental en su recuperación. Usted puede:

  • Hacerle ver que las emociones negativas son normales. Dígale que es completamente normal sentirse afectado por una tragedia, pero que seguramente, se sentirá mejor con el tiempo. No espere que su hijo responda de la misma manera que usted: cada uno sobrelleva el trauma a su manera.
  • Escúchelo. Puede que el niño quiera hablar de la crisis, sus sentimientos o sus preocupaciones (pero no lo obligue a hablar si no está preparado). Tómese siempre en serio sus miedos e inquietudes, aunque no parezcan estar directamente relacionados con el suceso. Ayúdele a sentirse escuchado, aceptado y comprendido.
  • Demuéstrele que le importa. Dígale que le interesa saber cómo está.
  • Aclare el suceso. Puede explicarle el suceso a su hijo de forma adecuada a su edad. Sea lo más honesto posible, pero trate de no mencionar detalles perturbadores.
  • Asegúrele que no fue culpa suya. A veces, los niños se sienten culpables después de una tragedia. Asegúrese de que su hijo sepa que no tiene la culpa.
  • Involucre a la familia. Procure que todos hablen y se apoyen abiertamente unos a otros para que nadie se sienta excluido.
  • Ayúdele a sentirse seguro. Los niños tienden a personalizar el mundo que los rodea. Puede que se sientan amenazados por una crisis aunque esté lejos. Hable con ellos y ayúdelos a ubicar las situaciones en un contexto más amplio.
  • Trate de ser sincero. Dígale siempre la verdad a su hijo en la medida de lo posible, pero procure evitar detalles perturbadores. Si no sabe la respuesta a una pregunta, sea sincero. Además, no haga promesas que no pueda cumplir.

Sea comprensivo

Es posible que su hijo experimente cambios en su forma de pensar, estado de ánimo y comportamiento debido a un trauma. Su respuesta como padre puede influir en su recuperación.

No sea crítico con los cambios de comportamiento. El trauma puede provocar un aumento de la irritabilidad o las rabietas o una regresión comportamientos típicos de una edad más temprana, como mojar la cama. Debe entender que estos pueden ser síntomas de angustia.

Ayude a su hijo a sentir que tiene el control. Una tragedia puede dañar la sensación de estabilidad de un niño. Los niños que se sienten impotentes tienen más probabilidades de que el trauma los afecte negativamente.

Permitirles que tomen pequeñas decisiones, como elegir qué bocadillo quieren, puede darles una mayor sensación de control.

No sea demasiado sobreprotector. Aunque puede resultar difícil después de una experiencia traumática, su actitud ayudará a su hijo a sentirse más seguro.

Pase tiempo con su hijo. Trate de prestarle más atención de lo habitual, sobre todo en los momentos en que puedan estar más estresados (por ejemplo, a la hora de acostarse).

Mantenga la estructura

Unos roles familiares claros y una rutina regular pueden dar al niño una sensación de normalidad. Para ello:

  • No le dé más responsabilidades a su hijo. Trate de no ponerlo en una posición en la que el padre o cuidador dependa del niño para obtener apoyo emocional.
  • Lleve la misma rutina diaria. Saber qué esperar cada día puede resultar reconfortante cuando alguien se está recuperando de un trauma. Trate de no imponer nuevas reglas hasta que el niño haya tenido tiempo de recuperarse.
  • Siga un estilo de vida saludable. Asegúrese de que su hijo siga una dieta equilibrada, duerma lo suficiente y haga ejercicio. No intente obligar a su hijo a comer con regularidad si ha perdido el apetito. Bríndele oportunidades de participar en todo tipo de actividades divertidas (incluidos los deportes) y de jugar con sus amigos.
  • Dedique tiempo a pasarlo bien. Las interacciones positivas con amigos y familiares pueden resultar reconfortantes en momentos de estrés.

Cuídese

La forma en que el cuidador, la familia y la comunidad del niño reaccionen ante una tragedia puede influir en su respuesta ante la misma. Es importante que pida ayuda o busque apoyo para usted si tiene dificultades después de una experiencia traumática. Esto lo ayudará a recuperarse y le permitirá apoyar mejor a sus seres queridos.

Cuídese tanto física como mentalmente siguiendo una dieta equilibrada, durmiendo lo suficiente y haciendo ejercicio con regularidad. Además, le estará dando un buen ejemplo a su hijo.

Recursos

Hable con el médico de su hijo si le preocupa su salud mental. Encontrará más ayuda en [Child Mind Institute]((https://childmind.org/our-impact/trauma-response/guides/), que ofrece guías gratuitas sobre el trauma en varios idiomas, incluidos francés, español y árabe.

Líneas telefónicas para la prevención del suicidio

Si su hijo habla del suicidio o muestra comportamientos suicidas, tómeselo siempre en serio. Si necesita ayuda, póngase en contacto con las siguientes líneas telefónicas para la prevención del suicidio:

  • En los EEUU, puede llamar a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio en el 1-800-273-8255
  • En el Reino Unido, llame a Samaritans en el 08457 90 90 90
  • En Australia, puede llamar a Lifeline en el 13 11 14
  • La Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP, por sus siglas en inglés) puede ayudarle a encontrar centros de atención para crisis y líneas telefónicas en todo el mundo.
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