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Síndrome de piernas inquietas: Tratamiento, causas y síntomas

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Este contenido ha sido creado en inglés originalmente. Puede encontrar la versión original aquí.

Introducción

Esta suele ir acompañada de una desagradable sensación de hormigueo o incluso de dolor en la zona afectada.

Es una afección común que afecta hasta al 10 % de la población adulta en los EE. UU. y Europa según la revista médica BMJ. Aunque puede desarrollarse a cualquier edad, suele afectar a personas mayores de 65 años. 

Además, los estudios sugieren que las mujeres tienen el doble de probabilidades de padecerlo que los hombres.

La intensidad de la sensación varía mucho de un paciente a otro. Algunas personas la describen como un hormigueo o picazón en los músculos, mientras que otras lo describen como un calambre doloroso o una descarga eléctrica. 

La frecuencia de los síntomas también varía: algunas personas experimentan síntomas a diario y otras solo tienen episodios ocasionales. 

Por lo general, el síndrome de piernas inquietas se presenta o se agrava por la tarde o por la noche, cuando la persona está en reposo. Algunas personas experimentan un alivio temporal al mover o frotar la zona.

El síndrome de piernas inquietas puede ser una afección debilitante que provoca dificultades importantes en la vida diaria de las personas que lo padecen. debido sobre todo a que les impide quedarse dormidas o las despierta.

Síndrome de piernas inquietas y trastornos del sueño

Dado que los síntomas del síndrome de piernas inquietas a menudo se presentan o se agravan por la noche, las personas que lo padecen a menudo se ven obligadas a mover constantemente la zona afectada o a levantarse de la cama para caminar. 

Aunque consigan quedarse dormidas, los movimientos espasmódicos conocidos como movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño (PLMS, por sus siglas en inglés) pueden ser lo suficientemente violentos como para despertarse y despertar a sus parejas. 

La falta de sueño puede, a su vez, provocar insomnio y fatiga diurna, con las consiguientes dificultades en el trabajo y en la realización de las tareas diarias. 

Debido a su capacidad de interrumpir el sueño, el síndrome de piernas inquietas también se ha clasificado como un trastorno del sueño.

A pesar de tratarse de una afección común y del dolor y las dificultades que puede causar, el síndrome de piernas inquietas suele ser una afección incomprendida.

Incluso hoy día, las personas que lo padecen a veces se sienten ignoradas por sus amigos y los profesionales de la salud a menudo los diagnostican erróneamente.

Según la Restless Leg Syndrome Foundation, existe una asociación entre el síndrome de piernas inquietas y los trastornos depresivos, las personas con síndrome de piernas inquietas corren un riesgo entre 2 y 4 veces mayor de desarrollar depresión. Esta misma fundación señala que el sueño interrumpido es probablemente un factor determinante.

Si bien aún se desconoce la causa exacta de la afección, recientemente el síndrome de piernas inquietas ha empezado a recibir un mayor reconocimiento. Aunque los estudios sobre posibles tratamientos aún está en curso, ahora es más fácil obtener consejos sobre cómo aliviar los síntomas de un profesional de la salud o encontrarlos en línea. 

Síntomas

Algunas personas experimentan los síntomas del síndrome de piernas inquietas con mayor frecuencia que otras.

Las personas que padecen el síndrome de piernas inquietas describen esta sensación de distintas maneras:

  • hormigueo, ardor o punzadas en los músculos 
  • dolor muscular
  • una especie de descarga eléctrica 
  • una picazón que no se puede rascar
  • sensación de hormigueo en la piel
  • sensación de pinchazos
  • sensación de burbujeo dentro de los vasos sanguíneos 
  • calambres en la pierna (sobre todo en la pantorrilla)

Por lo general, esta sensación empeora cuando la persona no está activa, por ejemplo, cuando está en la cama o relajándose.

Por lo tanto, puede que se vea obligado a mover la zona afectada durante la noche o a levantarse frecuentemente para caminar. Esto puede provocar una sensación de cansancio excesivo durante el día o incluso insomnio

También puede experimentar contracciones o espasmos incontrolables durante el sueño, lo que puede despertarlo. Esto se conoce como movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño (PLMS, por sus siglas en inglés) y también puede contribuir a las alteraciones del sueño.

Los movimientos son bruscos y pueden darse repetidamente a lo largo de la noche (generalmente cada 20 a 40 segundos). Aunque es menos habitual, también puede experimentar este síndrome estando despierto y relajado. 

Causas

En el SPI primario, no existe una causa conocida ni una afección subyacente. Es más común que el SPI secundario y hay pruebas que sugieren que es hereditario dentro de la familia.

El SPI secundario se presenta junto con determinadas afecciones subyacentes, que incluyen: 

Actualmente, se desconocen los motivos exactos.

Por otra parte, un estudio de la American Academy of Neurology sugiere que tener una estructura cerebral específica también puede contribuir a desarrollar el síndrome de piernas inquietas. 

Por lo tanto, aunque se han realizado estudios sobre los posibles factores que contribuyen al síndrome de piernas inquietas, las investigaciones disponibles son insuficientes para determinar la causa exacta.

Cómo el hierro y la dopamina pueden afectar al síndrome de piernas inquietas

Los ganglios basales (una parte del cerebro que interviene en el control del movimiento) usan dopamina para comunicarse con el sistema nervioso. Unos niveles bajos de dopamina pueden afectar a este proceso. 

De manera natural, las personas producen menos dopamina al final del día, lo que podría explicar por qué el síndrome de piernas inquietas suele empeorar por la tarde y por la noche. 

Además, esto mismo podría explicar por qué el síndrome de piernas inquietas se da también en personas con afecciones crónicas como la diabetes. Las investigaciones realizadas por la Sleep Research Society sugieren que en este tipo de afecciones, el daño neurológico también puede provocar unos niveles más bajos de dopamina. 

El hierro también es un posible factor en el desarrollo del síndrome de piernas inquietas ya que, según la revista Frontiers in Molecular Neuroscience, el hierro interviene en el metabolismo de la dopamina. Por lo tanto, existe un posible vínculo entre unos niveles bajos de hierro y los problemas de regulación de la dopamina. 

Sin embargo, una vez más, aún no se disponen de suficientes estudios concluyentes para afirmar que unos niveles bajos de dopamina sean la causa del síndrome de piernas inquietas ni para confirmar qué efectos tienen los niveles de hierro en la dopamina.

También existe un vínculo entre los trastornos depresivos y el síndrome de piernas inquietas. No obstante, el motivo no está claro y, aunque pueda parecer contradictorio, los antidepresivos pueden provocar el síndrome de piernas inquietas. 

Tratamiento

Aunque algunos métodos caseros pueden proporcionar un alivio inmediato de los síntomas más leves, es posible que el médico le aconseje tomar medicamentos para tratar los síntomas más graves.

Alivio inmediato de los síntomas del síndrome de piernas inquietas

Puede obtener un alivio inmediato y a corto plazo de los episodios más leves del síndrome de piernas inquietas utilizando los siguientes métodos: 

  • masajes de la zona afectada 
  • darse un baño caliente
  • aplicar una compresa fría o caliente 
  • distraerse leyendo o viendo la televisión
  • ejercicios de relajación (yoga, tai-chi, caminar, estiramientos)

Algunos recomiendan utilizar aceite de magnesio en spray. Lo encontrará en las tiendas naturistas o grandes farmacias.

Medicamentos para tratar el síndrome de piernas inquietas

Si nada de esto funciona y los síntomas del síndrome de piernas inquietas persisten después de probar estos métodos, es posible que el médico le recomiende tomar determinados medicamentos. Hable con su médico o farmacéutico para que le oriente antes de tomar cualquier medicamento.

Para síntomas habituales, puede que le recomiende agonistas de la dopamina o levodopa. Estos funcionan aumentando la cantidad de dopamina disponible en el cuerpo. 

Es posible que su médico le recomiende tomar medicamentos anticonvulsivos, que ayudan a calmar la hiperactividad del cerebro para aliviar los síntomas.

Para controlar el dolor causado por el síndrome de piernas inquietas, puede que el médico le recomiende tomar analgésicos fuertes. 

También puede recomendarle una dosis baja de somníferos si experimenta insomnio u otras alteraciones del sueño durante los episodios graves.

Consulte a su médico o farmacéutico para que le orienten sobre la conveniencia de tomar estos medicamentos y sobre cómo adquirirlos y tomarlos.

En algunos casos, el SPI secundario puede tratarse solucionando una afección subyacente, por ejemplo tratando la anemia por falta de hierro.

Conclusión

El síndrome de piernas inquietas puede ser una afección con la que resulta difícil convivir y que no siempre ha recibido el reconocimiento que merece. 

No obstante, en los últimos años, una mayor concienciación ha mejorado el acceso a la información, de modo que las personas que lo padecen ahora pueden aprender a tratar su afección en línea o con ayuda de un médico. 

A pesar de todo, será necesario realizar más investigaciones para llegar a entender del todo las causas del síndrome de piernas inquietas. 

Prevención

Se sospecha que algunos factores relacionados con nuestra vida diaria pueden ser desencadenantes del síndrome de piernas inquietas. Puede evitar estos desencadenantes introduciendo algunos cambios en su estilo de vida, por ejemplo:

  • hacer ejercicio habitualmente 
  • seguir un horario de sueño regular (por ejemplo, evitar las siestas y acostarse siempre a la misma hora)
  • evitar la cafeína
  • evitar el alcohol 
  • evitar fumar

Se sabe que el embarazo también es un posible desencadenante del síndrome de piernas inquietas. Los síntomas suelen ser especialmente frecuentes durante el tercer trimestre, aunque por lo general desaparecen cuatro semanas después del parto.

Si ya padecía el síndrome de piernas inquietas con anterioridad, puede que los síntomas empeoren durante el embarazo. Es posible que los síntomas no siempre mejoren después del parto.

Medicamentos que pueden provocar el síndrome de piernas inquietas

Estos son algunos de los medicamentos que pueden provocar síntomas del síndrome de piernas inquietas:

Si sospecha que uno de estos medicamentos puede estar provocándole síntomas del síndrome de piernas inquietas, es recomendable que siga tomándolos, pero pida cita a un médico para hablar del problema. 

Traducción del contenido original de la NHS porImage of Healthily logo
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